Yoga no es deporte. Sin embargo, puede ser tomado como una práctica complementaria. El cuerpo y las ásanas (posturas), son un vehículo para llegar mas allá de lo meramente físico o externo. Es una disciplina integradora del Ser. Cada practicante hará su camino personal y le atribuirá a esta milenaria y sabia disciplina, su propio objetivo.
Cuando estemos realizando yoga estaremos física, mental y espiritualmente presentes. Sí, de eso se trata, de tomar consciencia del aquí y ahora en forma completa, en conexión con lo que somos. Esto se logra con la práctica constante y se percibe con el tiempo... no hay recetas mágicas, y el yoga no es la excepción.
El objetivo de las prácticas es no quedar cristalizados en ellas, sino trasladar sus efectos a la vida cotidiana.
Yoga tiene un fin en el sí mismo, busca la armonía y la serenidad interior.
Lo saludable va de adentro hacia afuera.